Dr. Juan Antonio López Benedí | Corazón inteligente: Conocer, sentir y entrenar la ciencia del corazón
Juan López Benedí

Dr. Juan Antonio López Benedí | Corazón inteligente: Conocer, sentir y entrenar la ciencia del corazón

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Nota de transcripción: El texto a continuación fue digitado y revisado en vivo, durante la transmisión de la ponencia y/o traducción. Es posible que esté en proceso de posteriores revisiones para su mejoramiento. De ser requerido, puede ser verificado con la grabación correspondiente. (Sugerencias o comentarios: transcripciones@emapaz.com)
 

Moderador

Vamos a entrar al primer eje temático avances científicos y alternativos para la preservación de la vida del ser humano para tal efecto va a volver con nosotros la Dr. Adriana Quinta Fitipaldi como dijimos es psicóloga y tiene maestría en psicología clínica de la universidad de Brasilia ya la vimos con esa excelente pregunta que le hizo a nuestro anterior ponente y ella aparte de eso es psicoterapeuta especialista en gestalf terapia individual y grupal conformación en síntesis transaccional y ecología del ser miembro docente del instituto del yestal de terapia Brasilia focalizadora y participante de círculo sagrado femenino desde hace más de 15 años facilitadora del seminario arte de vivir en paz unipaz y de otros talleres de Su autoridad.

Un hermoso honor recibir a esta hermosa dama Brasileña para que continúe con la moderación de la sesión de la mañana bienvenida.
 

Moderadora

Muchas gracias entonces vamos a empezar llamando los a los ponentes de la mesa para comenzar el primer darnos continuidad al primero eje temático qué es avances científicos y alternativos para la preservación de la vida del ser humano. Entonces nos gustaría llamar al doctor Juan Antonio López Benedí, director general del instituto de Educación en valores Muchas gracias. Un fuerte aplauso.

También es un gran honor llamar al Doctor Francis Freudenthal científico cardiólogo fundador de Cardio Centrum. Fuertes aplausos Muchas gracias.

Y ahora vamos a invitar doctor Nick Buettner director de programa comunitario y corporativo de las Zonas Azules. Muchas gracias.

Y con un gran honor y alegría invitamos Ulises Antonio Piche danzante Nahuat,,, representante del grupo espiritual de Tepectunal . Fuertes aplausos. Muchas gracias señor.

entonces de España vamos a empezar con el doctor Juan Antonio López Benedí, licenciado en filosofía por la universidad complutense de Madrid en 1984 suficiente investigadores en Hermenéutica 1992 doctorado con sobresaliente Cumlauder en la educación por la Universidad Autónoma de Madrid en 2012 vinculado con la universidad de Coimbra Portugal reconocimiento como profesor por el consejo científico pedagógico de Braga Portugal en 2011. Muchas gracias por su presencia señor. vamos a recibirlo con fuertes aplausos.
 

Dr. Juan Antonio López Benedí

Director general del Instituto de Educación en Valores

España

Bueno, muchas gracias y encantado de estar aquí, y con este gran equipo científico y humano, sobre todo. Porque para mí el énfasis es que todos podemos tener distintas orientaciones profesionales, distintos intereses, pero todos somos seres humanos, y eso es lo que de verdad nos une y lo que nos debería unir siempre.

Mi presentación estaba... Bueno, de hecho no va a haber presentación de Power Point porque parece que hay un problema técnico; pero de todas maneras ya había decidido que no la iba a poner porque iba a hacer una mención a la investigación del Instituto HeartMath, pero como ya se ha hecho por extenso no hace falta más. Lo que sí me voy a centrar es en los aspectos cualitativos frente a los cuantitativos, o de forma complementaria a los cuantitativos que se han estado exponiendo aquí.

El organismo humano, como hemos visto, genera muchos impulsos eléctricos y bioeléctricos a través de procesos de transmisión neuronal; y como todos sabemos, todo impulso eléctrico genera un campo magnético.

Todos hemos tenido ocasión de comprobarlo a través de sencillos experimentos caseros o escolares con electroimanes (y esto es de lo que nos han estado hablando antes). Pero al mismo tiempo que estas mediciones nos llevan a que este campo magnético se puede medir, también hay otro lenguaje que nos es muy propiamente humano y que está vinculado con esto, está vinculado con las culturas tradicionales indígenas, pero del que recientemente o últimamente se habla muy poco o prácticamente nada.

Igual que existe una posibilidad de matematizar el corazón, también es posible convertir o desarrollar la relación con los sentimientos que provienen, o la espiritualidad que proviene el corazón, con un elemento que yo he estado estudiando mucho desde la perspectiva hermenéutica y en la práctica desde hace muchos años. Y ese elemento son los sueños, los símbolos, las representaciones, las asociaciones, las metáforas, el mundo de la poesía…, que tradicionalmente se ha considerado como un elemento no científico, pero me parece que precisamente por eso es urgente que, dado que existe ya una metodología cualitativa, pues retomemos la observación e investigación en estos campos que han sido tradicionales y siguen siendo muy importantes para muchísimas personas; las desarrollamos desde un punto de vista más científico.

La propuesta de Juan Rof Carballo, que fue un neurólogo español conocido internacionalmente, para devolver a la persona su humanidad, fue, a grandes rasgos, recuperar e introducir en su práctica cotidiana la meditación libre, desinteresada, la vivencia íntima más pura, la contemplación estética inmaterial.

De esa forma podemos llegar a recuperar la intuición, el impulso, el corazón, los rasgos de genialidad que caracterizan a las grandes personalidades, ya sea en el mundo de los negocios o en cualquiera de los ámbitos de la cultura.

A ese componente a este proceso identifico con la denominación de “inteligencia del corazón”, como ámbito y predisposición (y en ese sentido publiqué un libro específicamente sobre este tema).

La creatividad es una de nuestras características. Otorga una especificación, una especificidad propia, al término humano frente a lo animal, también frente a lo mecánico o robótico. Al vincularse con la inteligencia, en la neurología no solo cardíaca sino también intestinal, se hace más asequible y más tangible; su posición equiparable al proceso analítico racional es más evidente.

Por eso en mi libro hago mención a esos tres tipos de inteligencia o esos tres centros inteligentes: el cerebro, el corazón (de lo que se estado hablando ahora) y el intestino; específicamente el intestino a través del sistema nervioso entérico; pero al mismo tiempo, también el vientre está siendo o fue, en muchas culturas del mundo, un elemento de referencia para todo ese movimiento de conexión con la naturaleza, y en los procesos chamánicos específicamente.

Puede observarse una vinculación de la creatividad con la inteligencia del corazón (y ya hemos estado viendo una ponencia que también nos apunta en ese sentido); por ese medio encontramos un puente y la posibilidad de articular los sentimientos, las emociones, el impulso primario (que vendría del vientre) y su objetivación racional.

Se trata de un impulso para la acción concreta y que se realiza en esta. Cuando no se produce tal expresión concreta, ese impulso queda reducido a emociones puntuales que se disuelven con el tiempo. Y aquí es donde nos movemos en nuestra vida cotidiana -conscientes o de forma inconsciente.

La situación de crisis en el marco social se manifiesta como reflejo de las crisis previamente vividas por quienes conformamos el ente o la estructura de la sociedad.

Antes en la presentación veíamos eso reflejado desde un punto de vista electromagnético, pero hay otros elementos por los que eso también se puede ver desde el punto de vista cualitativo.

Debido a que a veces carecemos de perspectiva sobre nosotros mismos, nos llega impuesta la necesidad de contemplar nuestros actos y objetivarlos como algo que nos fuera completamente ajeno; y este es el ámbito de la investigación cuantitativa, es decir, de la matemática de los fenómenos humanos.

Ese cúmulo de acciones y relaciones objetivadas al que se ha puesto el nombre de sociedad; de esta manera nos vemos liberados ─aparentemente─ de la responsabilidad de nuestros actos, y podemos criticarlos y condenarlos desde un disfraz de anonimato.

Hoy se están tomando muchas decisiones, se nos venden muchas cosas, nos hace muchos planteamientos a través de la publicidad y otros medios de entidades que parecen invisibles, pero muy influyentes. Esos ámbitos habría que empezar a considerarlos desde otra perspectiva.

Podemos encontrar dos tipos generales de críticas que dirigimos a la entidad abstracta y anónima que llamamos sociedad. Por una parte se encuentran las destructivas: estas se arrojan como insultos y condenas. El otro tipo es el de las constructivas: y estas se caracterizan por tratar de analizar, superar y solucionar situaciones de conflicto. Las primeras obedecen a insatisfacciones, impotencias o frustraciones que surgen cada vez que tratamos de llevar un sentimiento o ideal a la práctica y no se materializa por cualquier razón.

Concretamente, si... Creo que en toda Latinoamérica existe un refrán de que. quien hambre tiene, con pan sueña. Y si tenemos mucha hambre, por mucho que soñemos con pan, si no comemos pan, pues me parece que tenemos problemas; incluso se genera una frustración por no poder llegar a eso; y eso es lo que nos pone de mal talante o genera emociones negativas, frustraciones que están en muchos otros ámbitos; no solo el del hambre (en cuanto a comer pan), sino otros muchos aspectos de la vida en la que generamos deseos pero no siempre resulta tan fácil satisfacerlos, porque no sabemos. Solo sabemos lo que no deberíamos hacer, pero no sabemos cómo dar satisfacción a nuestros deseos de una manera inteligente.

Eso se da por supuesto ─parece; parece como que nos tiene que iluminar necesariamente el Espíritu Santo─. Pero creo que el Espíritu Santo últimamente estaba con overbooking y está habiendo problemas de comunicación; por lo menos a algunos no les llega.

Esta incapacidad real, pero oculta a la instintiva necesidad de autoestima y reconocimiento, vinculada con el instinto de conservación provoca la reacción de buscar un culpable exterior que nos obstaculiza en nuestra senda o nos agrede, impidiéndonos ser lo que deseamos ser o vivir tal y como nos gustaría vivir.

La sociedad como entidad general o concreta, a través de algunos de sus agentes, también abstractos, como pueden ser: pueblos, razas, culturas, sexos, religiones, grupos ideológicos, etcétera; es fácil deducir el porqué de las guerras o la violencia general desde esta perspectiva.

Hay demasiados entes en los que estamos implicados; nosotros tenemos insatisfacciones, y dentro de esos entes a veces se nos dice: “la culpa de tu insatisfacción, la culpa de tu pobreza es porque aquellos son los malos; por lo tanto, vamos a matarlos o vamos a terminar con ellos de una forma o de otra”. Ahora ya no son matanzas como las de antes, ahora son más sutiles, pero seguimos todavía pensando en la guerra de una manera o de otra.

El segundo tipo de críticas, las constructivas, se producen cuando se supera la consideración de lo ajeno como agresivo; esto supone un proceso de mayor racionalización e inteligencia en el que se comienzan a ver distintos aspectos, hechos o dificultades, sin la necesidad visceral de elogiarlos como buenos o condenarlos como malos. En su lugar, las valoraciones se producen en función de aciertos mejorables y de errores corregibles; al esforzarnos por mejorar y corregir, las frustraciones disminuyen y tienden a desaparecer; lo cual elimina la necesidad de los impulsos violentos, y estos dejan de existir. Todavía nos queda un poquito de aprendizaje pero vamos en camino.

Por lo menos, lo que sí quería dejar claro es que el camino hacia la paz existe, pero no por tratados internacionales; porque llevamos miles de años con tratados internacionales que no se cumplen, o solo se cumplen cuando conviene. Hay otra forma y comienza con nosotros, con las personas de a pie.

He venido relacionando hasta ahora la creatividad con la contraparte intuitiva humana, para acentuar así la necesidad de equilibrio frente al abuso tradicional de la tecnificación analítica occidental de los últimos tiempos; pero situémonos con los pies en la tierra para no perdernos en una exaltación excesivamente poética.

La inteligencia del corazón, vinculada con esa creatividad impulsiva, precisa también de la observación analítica, de la conceptualización racional y de la técnica para ser realmente aplicable y no quedar como una mera fantasía. No solo necesita de este último componente como equilibrador teórico, sino que igualmente es imprescindible su contrastación empírica y su plasmación práctica, tangible y concreta.

Ante la vivencia fantasmagórica, por ejemplo, de la crisis laboral, financiera y social, asociada fundamentalmente a una crisis de valores en las personas, se impone la urgente necesidad de aportar nuevas orientaciones que nos permitan despejar los fantasmas y recuperar nuestra humanidad íntegra.

Paralelamente al incremento de artificialidad y relaciones superficiales que induce al aumento de frustraciones vitales con sus correspondientes patologías derivadas, se da también un movimiento intenso de vuelta a la naturaleza encabezado por los grupos ecologistas.

Ahora bien, estos movimientos en sí mismos no son ninguna panacea para la persona, aunque incidan en puntos vitales para el equilibrio social. No lo serán mientras supongan tan solo una huida de lo artificial o del proceso de mecanización o tecnificación. Detrás de ellos pueden reproducirse los mismos errores con nuevos disfraces, como dejan ver en la actualidad ciertas manipulaciones sectáreas en los campos de la política y la religión.

Mi propuesta arranca de la siguiente reflexión: No se conseguirá nada buscando tan solo la vuelta a la naturaleza. Sea cual sea el lugar en el que se encuentre, y sea cual sea su profesión, lo primero que necesita el ser humano es comenzar por ejercer su creatividad personal aplicada a su entorno inmediato; dejar de frustrarse y aprender a ser él mismo, nosotros mismos, sin poner como justificación de su impotencia ni a la sociedad, ni a la autoridad, ni a la familia, ni a la cultura. El ser humano, la persona, ha de ser eso: persona íntegra ante todo.

Es imprescindible recuperar la seguridad de la acción desde el impulso mental, emocional, llamado generalmente intuición o inteligencia cardíaca, con las adaptaciones pertinentes para cada circunstancia.

Una vez obtenida está rehabilitación de la intuición visceral no paranoica, es esta la que hace posible la aplicación de la creatividad en cada caso concreto.

Cuando especifico “la necesidad de recuperar la intuición no paranoica”, es porque hay una tendencia ─cuando nos dejamos llevar por impulsos prerracionales─ a ver las cosas muy mal. De hecho, hay también un refrán en España (que no sé si está también en Latinoamérica, pero posiblemente) que se dice: Piensa mal y acertarás. Pues creo que entendemos que... empezar a verlo de otra manera, ¿no? Porque parece que todo necesariamente nos lleva al desastre; y yo quiero ver en ello esperanza.

Es decir, la humanidad es esperanza de autosuperación, y lo hemos probado desde hace muchos miles de años ¿o no? ¿Os acordáis cuando estábamos en las cavernas? Algo ha pasado desde entonces, nos hemos superado en muchos casos ¿es así o no? ¡No todo está tan mal!

Una vez descubierta la clave y recuperado el ejercicio de esta facultad tan asequible y normal como cualquier otra de las que diariamente utilizamos, su funcionamiento es sencillo. Cuando por ciertos prejuicios, temores, dudas o inseguridad se pierde el uso y la sensibilidad de ese componente equilibrador de la actividad mental y emocional, nos situamos en una posición equivalente a la de una persona con capacidades reducidas por la carencia de una funcionalidad neuronal u orgánica. Por tal motivo, se encuentra con menos posibilidades de respuesta y defensa ante las agresiones o exigencias del medio, pudiendo llegar a experimentar la enajenación o autoexclusión, renunciando ─de esta manera─ a desarrollar su potencial completo como seres humanos.

Pero si podemos remediarlo ¿por qué resignarnos a ser personas a medias?, ¿por qué entregarnos voluntariamente a la reducción de capacidades mentales o psicológicas? La tecnificación de la psicología a raíz de los experimentos de modificación de conducta puso en crisis el sentido clásico de la dignidad humana; y así lo expuso directamente Skinner en su libro: Más allá de la libertad y la dignidad.

Durante muchos años, tal presentación de las cualidades morales como meros productos de reforzamiento sociales, agudizó la tensión existente entre el ser humano y el robot, puesto que se invertía la relación, y este último (el robot) parecía como la imagen de perfección a la que los primeros (los seres humanos) tendemos a imitar, con la consecuente pérdida de valores y sentido a que nos enfrentamos, o de la que nos dejamos o de lo que nos quejamos en los últimos tiempos.

Existen fórmulas para acercarnos a ese mundo escurridizo y ponerlo a favor de nuestros intereses, sean estos los que sean. Hay posibilidades de tomar las riendas de nuestra vida desde lo que suele quedar más allá de la conciencia y la voluntad, contando con el suficiente rigor metodológico muy alejado de supersticiones, creencias o tradiciones de dudosa procedencia. Se puede hacer sin depender de ritos ni creencias esotéricos; tan solo se necesita aceptar una visión más amplia, integradora de nuestra potencialidad humana, con una mentalidad abierta y una metodología crítica adecuada.

En este sentido, insisto, me parece que la metodología más apropiada para abordar los procesos humanos es la cualitativa; porque si solo utilizamos -insisto- metodología cuantitativa, tendemos a seguir equiparándonos con robots. No quiere decir que sea incompatible, la metodología cuantitativa sigue teniendo -por supuesto- su sentido y su potencia, pero no puede ser la única que identificamos con la ciencia.

En esta forma, la praxis de más de 30 años de experimentación -en mi caso- dejó patente que es posible, útil y eficaz recuperar el diálogo con el mundo emocional desde la fantasía, los símbolos y la capacidad de juego natural; porque de la misma manera que los gestos muestran nuestras emociones (tal como demostró Paul Ekman): nuestras representaciones internas, nuestra imaginación y nuestros sueños también lo hacen. Se mire por donde se mire, aun cuando no se tenga consciencia de un mundo onírico este se encuentra presente en nuestro día a día. ¿O hay alguien que sabe que no sueña nunca?

Hubo unos experimentos que se citan, porque yo he de confesar que cuando tenía unos 10 años me preocupaba mucho tener que dormir y pasar tanto tiempo perdido con lo que había que conocer e investigar. Pero dormir y soñar tiene un valor importante. Se hicieron unos experimentos en la época de los nazis, en la Segunda Guerra Mundial, permitiendo que las personas durmieran pero no soñaran; porque cuando el electroencefalógrafo muestra una actividad más intensa, que refleja el sueño, se les despertaba. Esas personas, al parecer, no sobrevivían a un mes; o se volvían completamente locas o morían.

Entonces, aunque no recordemos nuestros sueños, nuestros sueños son esenciales para nuestra vida. Y no solo los sueños nocturnos sino también los sueños diurnos; es decir, nuestras metas en la vida, nuestro entusiasmo con el que somos capaces de crear mundos, como ya hemos demostrado ampliamente.

No se precisa pensar en los sueños, no se precisa de nuestro conocimiento o voluntad para existir. Los sueños, ese mundo onírico, desarrolla su propia forma de inteligencia para organizar y mantener la vida en nuestro organismo desde el mismo impulso vital que nos inventó, independientemente de cualquier ideología espiritualista, religiosa, materialista o atea. Si prescindiéramos de soñar, aunque durmieramos, moriríamos.

Los sueños diurnos, los sueños de nuestras ilusiones y esperanzas, los sueños que nos animan, alegran y motivan, son también motor imprescindible de nuestra existencia. Sin ellos, nuestro corazón se detiene en la tristeza y la depresión.

Todos lo hemos experimentado con mayor o menor intensidad, en nosotros mismos y en las personas que nos rodean: si no tenemos sueños, objetivos o metas en la vida, tampoco somos capaces de fructificar en la prosperidad, la abundancia y la riqueza en todos sus diversos aspectos, incluidos los científicos. Para la investigación científica también es necesario eso: tener sueños que nos permiten elaborar hipótesis sobre las qué trabajar.

Y con ello no se pretende decir que por el mero hecho de soñar, de tener ilusiones, sea suficiente. Si tras la imaginación, la fantasía y el entusiasmo no se planifica una estructura y se construye piedra a piedra, será imposible habitar nuestro palacio o llegaremos a la corrupción que nos va quemando por dentro.

Ahora bien, soñar tan solo pasivamente, alucinar, puede atrapar al sujeto en el laberinto de una enfermedad mental. No obstante, darse cuenta de la forma en que se construye ese palacio interior a través de la ilusión, la motivación, los sueños y las metas, es una clave fundamental del autoconocimiento, la inteligencia emocional y la automotivación -como parte de la misma-, que se convierte a su vez en herramienta de intervención valiosísima -según se ha tenido ocasión de comprobar- y cuya cuantificación muestro ahora.

Tras haber participado en procesos de investigación-acción dentro de representaciones complejas, al estilo de lo presentado anteriormente (en forma de muy pequeño ejemplo), en España, Suecia, Florida, Texas y México, se citan a continuación algunas cifras relacionadas con los casos tratados en profundidad.

Entre los años 2013 a 2015, el número total de casos tratados por ciudades y países han sido: Auxtin 7; Cuenca, España, 23; Gotemburgo, Suecia 78; Madrid, España, 15; Miami, Florida, 27.

De estos 150 casos, el 78% de los mismos se resolvió en una sola sesión ajustando ese material profundo, logrando la compensación satisfactoria plena de su representación imaginativa pura, asociada a la vivencia estresante o angustiante. El 20% ha necesitado más de una sesión con un límite máximo de 7; y sobre el 2% restante no se tiene constancia de una mejoría aparente.

Hay una cierta limitación que también tengo encuadrada de porqué se produce.

Entre los años 2016 a 2018, se han tratado también 54 personas en la Ciudad de México, 32 en Ciudad Juárez; 7 en El Paso, Texas; y de estos 83 casos, el 82 % se resolvió con una sola sesión, el 17% necesitaron más de una y con límite máximo de 7 y el 1% no consiguió mejoría observable.

Creo que estos resultados son mejores que los que se piden para dar de alta un fármaco.

Pero lo que yo estoy trabajando en esas sesiones, y que también se hace en grupos y se hace también desde unas perspectivas sociales, es esa observación de esas raíces profundas de nuestra naturaleza y ajustar las contradicciones internas de manera prerracional; podemos ampliar... y están mis libros también, en todos ellos trató ─por ahora tengo 19 publicados─ y trató desde distintas perspectivas estos procesos.

Como el tiempo se nos acaba pues lo dejo aquí. Si hay alguna pregunta pues es con mucho gusto.

 

Moderadora

Muchisimas gracias Dr. Juan Antonio por su exposición tan importante y al final vamos a hacer preguntas para todos los ponentes. Entonces ahora vamos a llamar al Dr. Franz Freudenthal, cardiólogo, pediatra, científico, ganador de la categoría ciencia y tecnología del premio innovadores de América 2014. El Dr. Freudenthal a enfocado y su carrera y su vida para crear soluciones innovadoras para curar cardiopatías congénitas y salvar así millones de Vidas por ello el año 2003 fundó Cardio centum un centro diagnóstico y tratamiento de cardiopatías congénitas además creó la empresa PFM, Bolivia, dedicada a diseñar y fabricar dispositivos oclusores a bajo costos accesibles a familias