Arq. Mauricio Méndez | Conversatorio Ciudades sostenibles: Presente y futuro de la humanidad
Alcalde Mauricio Méndez

Arq. Mauricio Méndez | Conversatorio Ciudades sostenibles: Presente y futuro de la humanidad

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Nota de transcripción: El texto a continuación fue digitado y revisado en vivo, durante la transmisión de la ponencia y/o traducción. Es posible que esté en proceso de posteriores revisiones para su mejoramiento. De ser requerido, puede ser verificado con la grabación correspondiente. (Sugerencias o comentarios: transcripciones@emapaz.com)


Arq. Mauricio Méndez

Alcalde de San Pedro La Laguna (Guatemala)
 

[Habla en lengua autóctona].

Eso ningún traductor se lo va a hacer, entonces me toca a mí hacérselo.

Muy buenas tardes. Reciban un cordial saludo del municipio de San Pedro La Laguna, municipio pionero en erradicar el uso del plástico de un solo uso, como lo es la bolsa plástica, la pajilla y el duroport, el cual ha causado un efecto dominó en mi país; y me imagino que esa es la razón por la cual hoy estoy aquí. Muchas gracias por la invitación.

Pues tenemos el tiempo contadito, vamos a resumirlo. Pues encantadísimo de estar acá.

¿Y cómo lo logramos?, ¿cómo logramos hacer el municipio que hoy por hoy es pionero en demostrar que sí se puede vivir como los abuelos, como los ancestros? Pues hoy hemos escuchado una ensarta de exposiciones, la cual hacen un todo para mi municipio.

Iniciamos esto a raíz de la necesidad de salvaguardar al último recurso del planeta; sí, así es, ustedes lo han escuchado muy bien: salvar al último recurso del planeta. ¿Y quién es el último recurso del planeta? Es usted, soy yo; tenemos la responsabilidad de salvar al último recurso del planeta.

Pero entre salvar al último recurso del planeta y el medio ambiente, nosotros tenemos un eslabón hermoso, llamado “lago de Atitlán”, el cual nos corresponde cuidarlo, ya que ha sido uno de los ejes potenciales de la economía de este país y por supuesto de mi pueblo; pero tenemos que hacer turismo sostenible, porque no podemos perder la mina de oro que tenemos, con tanta belleza, con tanta hermosura.

En algún momento, hace dos años precisamente, recibo la demanda, en un amparo en la Corte de Constitucionalidad, por la locura que en algún momento dijeron que yo estaba haciendo, cuando estaba prohibiendo el uso de la bolsa plástica, la pajilla y el duroport; dijeron que estaba loco. Hoy el 80% de mi pueblo está loco, porque se ha convertido en un proyecto de pueblo. ¡Claro, me lo imaginé! Muchas gracias.

Pusimos la normativa, pero sin el afán y sin el deseo de este pueblo de querer hacer el cambio no me hubiera sido otorgada la medalla presidencial en este mismo lugar; pero los aplausos son para ese pueblo que hizo muy de él este proyecto, en donde ellos salvaguardan la necesidad de lo que los abuelos dejaron enseñado. Por supuesto, también tengo que decir que reciclamos y tenemos educación: separamos desde la generación de la basura, usamos dos contenedores, dos depósitos, dos costales, pero no dos bolsas. Vamos a pedirle a la Real Academia Española que nos quite eso del léxico pedrano.

Lo separamos, desde lo que es el orgánico y lo que es reciclable, y esto se lleva a la planta de tratamiento de desechos sólidos. Sí, tenemos una planta de tratamiento de desechos sólidos (pequeña, pero la tenemos), en donde clasificamos el PET por su color, el vidrio, el papel, el cartón, el plástico en su diferente presentación, desde el PET, el plástico duro, el plástico soplado; lo embalamos y lo comercializamos. No nos hacemos millonarios, pero estamos poniéndole un valor a la basura que anteriormente terminaba en el lago, en un río y matando nuestro ecosistema.

Es así como el pueblo ha salido adelante. Pero no solamente consiste en esto, también la compañera hablaba sobre las semillas criollas. Hoy por hoy el municipio, a través de la Organización de Pueblo, está por emanar un acuerdo municipal donde vamos a prohibir totalmente cualquier concepto que no sea la semilla autóctona del municipio; porque esta semilla sí subsiste a lo que hoy le podemos llamar resiliencia. La resiliencia es un cambio al cual nos debemos adaptar.

¿Cuántas adaptaciones tenemos que tener? ¿Cuántas veces vamos a hablar de lo mismo? ¿Cuántas veces vamos a tener cumbres sobre el medio ambiente, sobre el calentamiento global? Ya es tiempo de que nos levantemos y que comencemos a actuar.

Yo siempre lo he perfilado, que mi país es conocido como Guatemala, el país de la eterna primavera; por eso es que seguimos trabajando desde un pequeño municipio que le está enseñando al país y al mundo entero que con actitud de una pequeña comunidad se puede hacer.

Hoy habemos* muchas personas acá que amamos el ambiente; pero también que comencemos a actuar, porque si no actuamos no tenemos planeta para mucho tiempo.

Por supuesto, no solamente ahí se enmarca, también trabajamos lo que es el orgánico, lo convertimos en abono orgánico para los campesinos. También condonamos cierto fertilizante, que en el mundo comercial se llama de esa manera, lo único que nosotros lo hemos formulado bajo la denominación del 20-0-20, sin fósforo, para que no se contamine nuestro lago cuando se erosiona; y el pueblo pues obviamente lo ha ido adaptando y complementando a su trabajo, y ese trabajo que nos da de comer a todos a través del maíz, a través del frijol.

Por eso es que le apostamos a la autodeterminación de un pueblo, de un pueblo tz’utujil enclavado a 176 kilómetros de este mismo lugar; pero a través de la autodeterminación hemos logrado decirle no a la contaminación, hemos logrado decir que sí se puede vivir sin los elementos de un solo uso. Y hoy por hoy agradezco a esas municipalidades que también se han involucrado, agradezco a esas instituciones, y por supuesto a la Tricentenaria Universidad de San Carlos, por también haber adoptado la determinación de prohibir estos elementos en los campus, especialmente campus central y todas las extensiones que tengan.

Con esto demostramos nosotros que el haber prohibido esto…; no estamos peleando con la empresa. Lo que sí nos dicta el código municipal es que debemos de darles una mejor calidad de vida a nuestros conciudadanos, y esa es obligación mía como alcalde.

Y por eso digo que la libre empresa está hecha; pero hoy la compañera hablaba de nanotecnología, eso significa que pueden venir propuestas para salvaguardar el planeta acomodando al humano, en que es más consumidor que analizar la eficiencia. Por supuesto, cuando hablo de eficiencia también hablo de mi pueblo; hemos reducido en un 50% la huella de carbono. ¿Cómo? Hemos cambiado todas las luminarias de calle a LED.

Hoy estamos trabajando un proyecto social en donde le vamos a cambiar de unidad luminaria a cada una de las viviendas, desde la clase social media-baja (que es adonde se va a impulsar). Pero no solamente es el cambio climático, no solamente es la reducción de huella de carbono; al momento que la facturación esté por debajo de lo que él gana, tendrá una mejor calidad de vida, porque con eso podrá comprar un huevo, un huevo más para poder alimentar a cinco niños, que un huevo lo consumían entre cinco.

Esto es algo completo, es algo que viene desde la parte ambiental, desde la parte social, pero especialmente de la parte cultural. La parte cultural viene enraizada porque la amamantamos del pecho de nuestra madre, porque —como mayahablantes e indígenas que somos— consideramos que sí se puede vivir tal cual vivieron nuestros abuelos.

Hay mucho que decir, hay mucho que hablar. Solo quiero darle las gracias a cada uno de ustedes por ser parte de este cambio, darles gracias a ustedes por tomar en cuenta a este país, que mucha falta le hace rescatar a ese hermoso país llamado Guatemala, el país de la eterna primavera.

Muchas gracias.

 

MODERADOR

Felicitarlo por firmar la Proclama de declarar la Madre Tierra como un ser vivo y apoyar desde el inicio la propuesta de la Embajada Mundial de Activistas por la Paz. Tenemos con nosotros al alcalde del campo del hielo Roberto Recabal Carcamo.